Control Accesos

Restringir el acceso a personas ajenas, y dejar que las personas autorizadas puedan moverse libremente, es el primer umbral deseable de seguridad. Para ello, necesitamos un control de accesos.

En la elección del sistema de control de accesos, tendremos en cuenta los siguientes factores:

  • Entorno de trabajo: no es lo mismo una oficina, sala de material, que un laboratorio con sala fría ó la industria, donde puede haber requerimientos para atmósferas explisivas (ATEX).
  • Nivel de seguridad deseado. Nuestros sistemas pueden combinar diferentes tipos de dispositivos y tecnologías. Podemos combinar diferentes tecnologías dentro del mismo sistema: operar con tarjetas por ejemplo, y dotar aquellas puertas más sensibles a nivel de seguridad, de biometría, o incluso de protocolos complejos de acceso (que sea necesario que 2 personas concretas o más se identifiquen, para que se produzca la apertura de la puerta o barrera) .
  • Población que usará el sistema (esto es especialmente importante cuando la población que usará el sistema tiene algún tipo de minusvalía ó enfermedad psíquica, por ejemplo, o cuando se trata de ambientes hostiles o sucios).
  • Costes del sistema y de implantación, teniendo en cuenta de no sobredimensionar sistemas, sino de instalar sistemas que nos cubran los posibles riesgos. Siempre con la premisa de que la seguridad es una inversión y no un gasto.

Otro factor importante que nos condicionará el sistema a implantar es si se requiere información posterior (para lo cual necesitaremos software) o simplemente la necesidad es restringir el paso (para lo cual un sistema autónomo bastará).

Además tenemos que tener en cuenta las barreras físicas por las que los usuarios accederan: tornos, portillos, molinetes, puertas, esclusas, etc.

En los sistemas con software, necesitaremos además analizar:

  • Necesidades de integración
  • Tipo de BD
  • Multiplataforma
  • Gestión de comunicaciones
  • Interfaz de usuario
  • Privilegios de uso